viernes, 29 de mayo de 2009

Juguete de mis pensamientos




Pensamiento, que malas pasadas me juegas
Te mezclas entre las ilusiones
ahora color rosáceo de niña consentida,
Y las conviertes en negra y fría noche
donde ni la luna se atreve a asomar un rayo
de la imitada luz que le presta el sol..
Vuelves del revés las conclusiones
convirtiéndome en un juguete de remordimientos
cuando mi cabeza está girando con la sabiduría gratuita
de que todo es fruto de mi imaginación;
nada es tan cierto como para creerlo, me digo cada día.
Que todo es según el color que en ese momento mire.
Y así llevo una vida, ahora así, mañana también,
al otro..
al otro…, quizás cambie la armonía.
Y ¿Cuándo será todo como mi corazón siempre la lía?

paky

miércoles, 27 de mayo de 2009

Siempre juntos


Me has herido muchas veces y coloqué mi indiferencia en tu camino.
Quise hacerte ver que no me importabas…Tus celos…,siempre tus celos.
Por ellos, por esos celos, quise dar un cierre a nuestro gastado libro y lo hice cuando más te necesitaba .
Con lágrimas en los ojos me suplicabas que no te dejara. Y, desahogabas en alcohol tu dolor y yo sin querer observarte, me encerraba en mi misma.
Qué egoísta era… no supe ver que te necesitaba tanto.., ni quise ver cuan desesperadamente me necesitabas tu a la vez.
Sabía con certeza que tantas veces te llamara ibas a estar ahí,
a mi lado, como siempre, como todos los años ya vividos juntos.
Continuamente has estado junto a mi, dándome una fuerza que creía que yo tenía por los dos.
Y sin embargo, ahora veo claro… por fin me he dado cuenta, que esa fuerza no era más que la unión de nuestros dos corazones.
Ni tú, ni yo, sino los dos.
Ahora sé con certeza que nunca podremos seguir un camino solos, cada uno en una dirección diferente, nos faltaría lo básico; nuestro complemento.
Y ese complemento es el estar juntos siempre.

Nuestro libro se abre de nuevo para escribir en páginas nuevas que nuestra vida sigue ese curso que nunca debimos interrumpir; el del cariño mutuo con grandes dosis de ternura en nuestras caricias, la dulce comprensión en nuestras miradas, la complicidad de nuestras sonrisas y la serenidad de sabernos sin dudar, que somos dos almas unidas en el sendero de una vida que elegimos hace demasiado tiempo y que a pesar de lo bueno y lo malo seguimos apoyándonos el uno en el otro.

paky

martes, 12 de mayo de 2009

Lujos



Las ostentaciones siempre las medimos de una manera un tanto lastimera. Le solemos poner siempre en su principio la palabra tengo. Tengo capital, posesiones, poder, belleza, talento. Seguiríamos poniendo lucimientos y exhibiciones a todo nuestro poderío sea tangible y demostrable como en términos materiales. Los físicos, también son demostrables, pero ya no tanto. Ya que estos se demuestran de otra manera muy diferente.

Y mientras la edad va avanzando te das cuenta que eso no son lujos.
Los lujos son esos ratos que ni tan siquiera percibimos. Esos momentos en que miras dentro de ti y te das cuenta que tienes mucho que recibir aún, y tanto que dar, aunque nos apoderamos más en el recibir que al contrario.



Veo la tranquilidad de un parque asomándose al mar y debajo de un árbol han puesto un banco que mira hacia esas aguas tranquilas y encima de él un hermoso árbol que te cubre de los fuertes rayos de sol y en ese espacio, en ese cuadro, yo veo lujo

Miro ese banco desde mi posición fuera del cuadro. Me doy cuenta que necesito meterme dentro de esa escena y estoy sentada en él.
A mi lado puede estar una persona que me cuenta un poco de lo bueno o malo de su vida, o de alguien que simplemente está callado como yo ahora quisiera estar y siento que es un sueño poder apreciar semejante belleza.

Dos personas que no hablan pero que escuchan el sonido del mar, el suave murmullo del árbol que los corona y no necesitan más que esa instantánea para decir; esto es un auténtico lujo.


El lujo está en mirar esos ojos inocentes de un niño que viene con todo su corazón a darte un cálido beso sin esperar nada a cambio, simplemente para él es especial demostrarte su cariño, porque así lo siente.

Imitar a esa sonrisa sincera, escuchar esas palabras de apoyo, e incluso desear ese momentáneo silencio que deseas tanto, o asir esa mano amiga que no hace falta apretar, porque la tienes.

El lujo es sentirse con uno mismo bien, tranquilo, sabiendo que no engañaste a nadie, que no diste más que lo recibido, porque no se merecían más.



Si te preguntan ¿qué tal como te va? y crees que sólo es para saber, diles genial, de lujo todo, aunque conociéndome soy de las que prefiero omitir según que respuestas.

A la larga, más que a la corta, todos y cada uno de nosotros nos conocemos y aquellos que me dijeron cuéntame para saber de ti y ellos no contaban nada, nunca fueron de fiar..

El lujo es tener la seguridad de quien está contigo y quien lo está en contra y a pesar que muchas veces nos equivoquemos, no nos toca rectificar a los que sí fuimos en su día sinceros , sino a los otros.


Quizás, por eso, ese precioso cuadro, en muchas ocasiones, tal vez demasiadas, me parece tan abstracto.

paky
http://www.goear.com/listen/176e73d/El-Bosque-Musica-de-Relajacion

lunes, 11 de mayo de 2009

Da miedo!!

Ira del cielo;
relámpagos, truenos
agua enloquecida
y el viento lo desafía.
Tormenta que intimida;
ojos asustados
en la noche oscura
¡Da miedo!
y sin embargo; me cautiva.

paky

miércoles, 22 de abril de 2009

Le ha pasado factura


Elisa tapaba con un pañuelo de cabeza aquellos pelos sintéticos. Los posaba con cuidado en su peana. A veces los peinaba con mimo antes de depositarlos en su sitio correspondiente. Lo hacía porque entendía que el gasto de aquellos pelos había sido exagerado y debía cuidarla mientras durase el tiempo indefinido que ni ella sabía.

En otras ocasiones la posaba en esa peana sin siquiera peinarlos y los tapaba con aquél pañuelo para evitarle que les cayera el polvo y poco más, entendía que no era justo lo que le estaba pasando. Siempre le pasaba cuando se quitaba aquél injerto superpuesto en su cabeza mientras se miraba en el espejo y al cambio aparecía una calva completamente rapada y que ya empezaban a crecerle algunos pelillos. Pelos que volverían a caer después de su siguiente quimioterapia.

Seguidamente cogía un pañuelo verde al que le llamaba esperanza y se envolvía su calva en él. Su hijo la miraba y le decía pero mamá si estás igual de guapa con el pañuelo y si me apuras hasta el estar calva no estás fea.

No podía asimilar lo que le estaba pasando y no creía ser ella excepto cuando el dolor le podía y corría a por los calmantes que le ayudaban a seguir con el día a día.

No podía, quería, ni admitía estar sujeta a unas condiciones que ni tan siquiera sabía si llegarían a buen fin. Sólo debía esperar a que todo aquél veneno que se decía curativo destruyera todas aquellas células cancerígenas que se habían apoderado de su cuerpo de aquella manera.

Ahora estaba en casi la mitad de las sesiones, una más y una prueba y si salía como se esperaba se le operaría de nuevo y arrancar aquella enfermedad de su cuerpo y de no ser así, seguir y seguir con esa terapia que no sabe si alguna vez dará el resultado esperado.

Odia su enfermedad, odia ese pañuelo y odia esa peluca. pero sobretodo odia que en el momento que parecía perfecto para empezar una nueva y mejor vida, ella, la vida, le pase semejante factura.

paky

domingo, 19 de abril de 2009

La condición



Tengo un barquito velero
está en mi imaginación
en ocasiones es negro
otras; es resplandor.

Izo a menudo las velas
que son color ilusión
y bordeando la costa
una mano me dice adiós

yo le invito a que embarque
el me dice que no
solo quiero que alcance
el sol de mi corazón

allí en alta mar
todo es de otro color

Deseo llegar a un puerto
Y he de remar yo.
Si despliego las velas
me vapulean con dolor.

No importa el esfuerzo
si pudiera llegar a la bahía
esa que quiero yo;
si existiera la categoría
de la negociación.

El precio es la barquita;
esa es la condición

Si doy mi velero
me quedo sin ilusión
sería todo negro
y esa no es mi aspiración..